La Casa Corrino by Brian Herbert & Kevin J. Anderson

La Casa Corrino by Brian Herbert & Kevin J. Anderson

Author:Brian Herbert & Kevin J. Anderson
Language: eng
Format: epub
ISBN: 84-01-32984-1
Publisher: Plaza & Janés
Published: 2001-01-01T05:00:00+00:00


Es asombroso lo estúpidos que son los humanos en grupo, sobre todo cuando siguen a sus líderes sin rechistar.

Opinión Bene Gesserit sobre los estados: «Todos los estados son una abstracción»

La flota imperial llegó a Korona sin previo aviso, el siguiente golpe en la Gran Guerra de la Especia de Shaddam. Con ocho cruceros de batalla y fragatas armadas hasta los dientes, constituía una demostración de fuerza aún más temible que la que había reducido a cenizas las ciudades más populosas de Zanovar.

Las naves militares convergieron sobre la luna artificial para una investigación in situ. El Supremo Bashar Zum Garon lanzó su ultimátum por el sistema de comunicaciones.

—Estamos aquí por orden del emperador Padishah. Vosotros, la Casa Richese, estáis acusados de posesión de una reserva de melange indocumentada, lo cual vulnera las leyes del Imperio y el Landsraad.

El comandante esperó la respuesta. Vamos a ver el grado de culpabilidad que revela su reacción.

Súplicas desesperadas surgieron de las salas de control de Korona, coreadas momentos después por llamadas procedentes del gobierno richesiano.

El Supremo Bashar, que miraba desde el puente de la nave insignia, no aceptó ninguna transmisión. Habló por el sistema de megafonía.

—Por orden de su Imponente Majestad Shaddam IV, registraremos el satélite en busca de melange de contrabando. Si la encontramos, la especia será confiscada, y la estación de Korona sumariamente destruida. Así lo ha ordenado el emperador.

Dos fragatas de batalla se posaron en las radas de recibimiento de la luna artificial. Los ingenuos richesianos intentaron volver a cerrar las antecámaras de compresión, de modo que dos cruceros dispararon sobre otros desembarcaderos y volaron las puertas. Aire, carga y cuerpos salieron disparados al espacio.

Mientras aros de amarre se cerraban y tenazas gigantescas abrían por la fuerza el casco de la luna, Garon transmitió una nueva advertencia.

—Se emplearán medidas de excepción contra todo tipo de resistencia. Tenéis dos horas exactas para evacuar Korona. Si encontramos pruebas suficientes para justificar la aniquilación de esta instalación, cualquier persona que permanezca en la estación en ese momento morirá.

Garon entró en un ascensor que le condujo hasta el nivel de desembarco. Korona no tenía defensas suficientes para resistir a los Sardaukar. Nadie las tenía.

El veterano comandante entró con un regimiento en el laboratorio orbital. En los pasillos metálicos resonaban alarmas, destellaban luces, aullaban sirenas. Inventores, técnicos y trabajadores de los laboratorios corrían hacia las naves de evacuación. Al llegar al centro de un sistema de pasarelas, el Supremo Bashar indicó a sus hombres que se dividieran en grupos y empezaran el registro. Daban por sentado que tal vez sería necesario torturar a algunos empleados para localizar el almacén de especia.

Un hombre de rostro congestionado salió como una tromba de un ascensor y se topó con la vanguardia Sardaukar. Agitó las manos como un poseso.

—¡No podéis hacer esto, señor! Soy el director Flinto Kinnis, y os aseguro que dos horas no es tiempo suficiente. No tenemos bastantes naves. Hemos de solicitar naves a Richese solo para la gente, y no hablemos ya de los materiales de investigación. La evacuación durará un día, como mínimo.



Download



Copyright Disclaimer:
This site does not store any files on its server. We only index and link to content provided by other sites. Please contact the content providers to delete copyright contents if any and email us, we'll remove relevant links or contents immediately.